Cada día nuestros cuerpos están expuestos a la influencia de numerosos elementos y factores del medio ambiente en el que nos desenvolvemos que pueden ser muy beneficiosos para nuestra salud o, por el contrario, causar importantes daños sobre esta. A pesar de que extrememos las medidas de higiene antes, durante y después de interactuar con todo aquello que nos rodea, en ocasiones puede resultar inevitable recibir los efectos negativos que producen algunos agentes externos.

Gran parte de los microorganismos que pueden afectarnos pueden en prácticamente en cualquier condición, pudiendo llegar a hallarlos hasta en los rincones más remotos de nuestro planeta.

Los patógenos más comunes que se asocian a infecciones son las bacterias, las cuales son muy resistentes y pueden multiplicarse libremente hasta en las condiciones más adversas; y los virus, que necesitan acceder a las células de huéspedes vivos como medida indispensable para sobrevivir y reproducirse.

Es muy común que algunos de esos microorganismos mermen nuestra salud oral afectando la mucosa que recubre las áreas internas de nuestras bocas, así como deteriorando nuestros dientes y, con menos frecuencia, comprometiendo las estructuras óseas del maxilar o la mandíbula. No obstante, cualquier parte de nuestros cuerpos puede verse afectada por su presencia.

De hecho, hay veces en las que un mismo patógeno puede generar efectos indeseados en varias de nuestras estructuras anatómicas simultáneamente. En este sentido, es importante mencionar que existe un virus que se conoce popularmente como “enfermedad de manos, pies y boca”. Como probablemente ya hayas deducido por el nombre que se ha dado a este padecimiento, genera efectos perjudiciales sobre nuestra boca, manos y pies.

¿Qué es el virus boca-mano-pie?

El virus que causa la enfermedad boca-mano-pie (EPMB) es conocido como coxsackie A y pertenece al grupo de enterovirus, en el que también se encuentran las cepas responsables de los casos de poliomielitis y hepatitis A.

La EPMB contempla la aparición de varias lesiones vesiculares o ulcerosas, enrojecidas y dolorosas, que proliferan en la piel de las manos y los pies, así como en las partes internas de la boca y la garganta. En ocasiones, estas formaciones pueden surgir también en glúteos y genitales.

Existe además una variedad atípica de esta alteración, causada por el coxsackie A6, que conlleva cuadros febriles severos, así como la formación de ampollas de gran tamaño que pueden extenderse en una gran parte del cuerpo.

Dicha enfermedad se transmite de un huésped vivo a otro a través del contacto con la materia fecal, las secreciones nasobucales y el líquido contenido en las lesiones o costras de las personas contagiadas. También se han visto varios casos en los que el virus puede transmitirse al tocar superficies inertes en las que haya estado presente.

Según algunos datos epidemiológicos, la incidencia de esta enfermedad es mayor en verano y otoño, aunque puede surgir a cualquier altura del año. Asimismo, se ha constatado que la población que suele ser más afectada son los lactantes y los niños pequeños menores de cinco años, presentándose muy esporádicamente en personas adultas. 

También se ha asegurado que los contagios suelen ser más abundantes en el contexto de interacciones en el núcleo familiar y en guarderías y colegios, debido a que pueden existir contactos muy cercanos y pueden obviarse muchas de las medidas de contención viral recomendadas. La fase cumbre de propagación se circunscribe a la primera semana de haber resultado contagiado.

Síntomas del virus boca-mano-pie

La EPMB cuenta con un conjunto de signos que pueden resultar muy similares a los relacionados con otras afecciones o alteraciones de índoles muy diversas que van desde anomalías en el sistema inmunitario hasta alergias ante algunos medicamentos. 

En virtud de lo anterior, suele ser necesario que un especialista del área sanitaria lleve a cabo el diagnóstico a través de exámenes de laboratorio o la apreciación clínica. Entre los síntomas más comunes, tenemos los siguientes:

  • Pérdida de apetito.
  • Dolor de garganta y/o boca.
  • Lesiones vesiculoampollosas en la mucosa bucal, en la lengua, la garganta y las amígdalas, en la piel de las manos y en los pies. Aunque a veces también pueden surgir formaciones más pequeñas y claras en la zona íntima.
  • Con escasa frecuencia puede evidenciarse el desprendimiento indoloro de uñas (tanto de manos como de pies).
  • Presencia de fiebre moderada o alta.
  • Malestar general.
  • Aumento de la salivación extrabucal en niños pequeños.
  • Algunos pacientes pueden sentir molestias al ingerir líquidos, llegando a deshidratarse.
  • Cuando la fiebre es muy alta, pueden presentarse convulsiones.

Tratamiento para el virus boca-mano-pie

En la actualidad no existen tratamientos diseñados específicamente para eliminar los virus relacionados con esta enfermedad, a pesar de que existen varias vacunas que se encuentran en las primeras fases de estudios clínicos que buscan promover la reacción inmunológica necesaria para destruir las variedades EV-71 y coxsackie A. Sin embargo, por el momento no existe consenso con respecto a los beneficios de su utilización a escala mundial.

El curso de acción más aplicado por ahora consiste en mitigar los síntomas molestos que genera la EPMB, pues se ha demostrado que los pacientes pueden recuperarse completamente y sin necesidad de otro tipo de intervenciones en un período comprendido entre los 5 y los 12 días después de haber resultado infectados por el virus.

Medicamentos de venta libre

Si el dolor resulta muy intenso o incapacitante o si se presentan fiebres muy elevadas, puede resultar conveniente consumir medicamentos analgésicos de venta libre que cuenten con propiedades antipiréticas, tales como el paracetamol o ibuprofeno, ya que los antibióticos resultan ineficaces para tratar esta enfermedad.

Por otra parte, se contraindica la utilización de aspirina o cualquier otro medicamento que contenga ácido acetilsalicílico como medida para enfrentar este tipo de virus o cualquier otro en menores de 18 años.

Cuidados domésticos

En paralelo, existen cuidados que podemos llevar a cabo en casa para disminuir el dolor o la inflamación causada por las lesiones. Entre ellos destaca hacer gárgaras y retener en nuestras bocas una cantidad suficiente de enjuague bucal fluorado durante la mayor cantidad de tiempo posible. Si por algún motivo no se desea emplear este producto en nuestra rutina de higiene bucal, podemos utilizar agua con sal para conseguir un alivio inmediato.

Otra solución con la que disminuir las molestias producidas en este contexto consiste en beber abundantes líquidos fríos, como puede ser agua o derivados lácteos. En contraste, deberá evitarse tomar sustancias cítricas o gaseosas, pues las mismas tienen un importante nivel de acidez que lleva a que se sienta un mayor nivel de dolor e irritación.

Fármacos tópicos

Por último, el especialista que te trate podrá recomendarte la utilización de medicamentos tópicos cuando el dolor sea muy intenso. Algunos de los medicamentos más efectivos para conseguir una mejoría rápida son los anestésicos (por ejemplo, aquellos que contengan lidocaína) o los corticoides.

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