En el ámbito de la salud bucodental es común escuchar sobre enfermedades que afectan significativamente la estética o funcionalidad de cualquiera de los órganos o tejidos que existen dentro de nuestras bocas y áreas cercanas. Muchas veces esos padecimientos traen consigo síntomas claramente identificables, pero en otras ocasiones resulta necesario llevar a cabo exámenes de laboratorio para llegar a descifrarlas.

Sin embargo, no todas las afecciones traen consigo problemas que limitan nuestro bienestar de modo significativo o merman nuestra apariencia. En ocasiones podemos notar cambios que no obstaculizan en modo alguno nuestras actividades del día a día, pero podemos notar que existen cambios con respecto al estado normal de nuestras cavidades bucales.

Uno de los casos en lo que ocurre lo anterior es cuando notamos un sabor metálico en nuestras bocas. Esto puede ocurrirle a muchas personas en algún momento de sus vidas por causas muy diversas, pero no suele afectar a la vida normal de las mismas. Este tipo de alteración suele remitir con el paso del tiempo o al cambiar determinados hábitos. Rara vez se trata de una condición crónica.

Por lo general, el sabor metálico en la boca también conocido como disgeusia o parageusia, resulta como una señal de alerta o un síntoma relacionado con una condición subyacente. En este sentido, no se reconoce como una enfermedad en sí misma, sino como un signo de otro tipo de alteración.

Si quieres conocer más sobre las posibles causas tras la disgeusia y otros detalles interesantes sobre ella, te invitamos a seguir leyendo hasta el final.

¿Qué es el sabor metálico en la boca?

La disgeusia es una modificación del sentido del gusto que genera una sensación desagradable que puede persistir a lo largo del día y a veces durante varios días. Esta molesta alteración de la sensación gustativa puede cambiar el sabor de los alimentos y bebidas, pero también puede presentarse cuando no existe ningún tipo de contacto con dichas sustancias.

Algunas personas que padecen disgeusia pueden llegar a percibir sabores rancios, metálicos o salados muy fuertes que pueden mermar el apetito, por lo que pueden perder peso corporal de modo significativo, pero esto no es algo muy común.

Si bien las rutinas de higiene oral que emplean dentífricos fluorados y enjuagues bucales suelen hacer desaparecer temporalmente la indeseada sensación metálica, la misma tiende a hacerse presente nuevamente al poco tiempo.

¿Cuáles son las causas del sabor metálico en la boca?

Esta alteración puede estar antecedida de varias causas de índole muy distinta, por lo que su diagnóstico deberá realizarse tomando en consideración la historia clínica del paciente, así como realizando un conjunto de preguntas para determinar si ha existido algún cambio de hábitos reciente o la aparición de alguna enfermedad que puedan haber motivado la aparición de la disgeusia. En este sentido el especialista deberá considerar si existe una o más de las siguientes condiciones:

Infecciones

La presencia de infecciones en la cavidad bucal o nasal suele causar sabor metálico en la boca. Principalmente se tratan de problemas que provienen de la proliferación de microorganismos nocivos sobre la mucosa de estas áreas anatómicas. Algunos de estos problemas son la faringitis, la sialoadenitis, la sinusitis o los pólipos nasales, entre otros.

De igual modo, se ha detectado que la enfermedad del coronavirus de 2019 (COVID-19) causada por el patógeno SARS-CoV-2, en algunos casos puede modificar la percepción de los sabores generando así la consabida sensación metálica. También puede generar la pérdida completa del gusto, conocida en el argot científico como ageusia.

Según se ha constatado, la disgeusia que tiene sus orígenes en infecciones virales o de otro tipo que suelen desaparecer por completo cuando se eliminan los microorganismos implicados

Drogas

El consumo de algunos medicamentos se ha relacionado con la presencia de ese tipo de sabor metálico. De hecho, la ciencia ha determinado que existen fármacos que generan cierta toxicidad como parte de sus efectos secundarios, lo que podría indicarse como el origen de dicha alteración en el gusto. Entre ellos encontramos:

  • Antitiroideos. 
  • Antidiabéticos.
  • Bloqueadores de peptidasa.
  • Antiartríticos.
  • Antimicóticos orales.
  • Antiarrítmicos.
  • Tratamientos contra el cáncer.

De igual modo, el exceso en el consumo de alcohol y tabaco puede generar los mismos efectos no deseados. Cuando se suspende el consumo de dichas sustancias debería desaparecer el sabor metálico. Sin embargo, a veces este puede volverse crónico.

Alteraciones neurológicas

En este apartado es oportuno reseñar que algunas enfermedades que afectan el sistema nervioso central pueden generar la sensación subjetiva del cambio de sabor. Entre ellas encontramos:

  • Orígenes psiquiátricos, tales como la psicosis.
  • De tipo degenerativo, como Alzheimer y demencia senil.
  • Las de carácter oncológico: tumorales.

Enfermedades sistémicas

En este grupo encontramos las enfermedades que afectan a la totalidad del organismo. Es muy común que las personas que padecen el Síndrome de Sjögren puedan presentar sabor metálico en la boca, debido a la sequedad oral que produce. 

De igual modo se ha reconocido que la diabetes y otras disfunciones endocrinológicas juegan un papel importante como factor propiciador de la disgeusia.

Alimentos

Los hábitos alimenticios también influyen de modo determinante en la aparición de la disgeusia. A pesar de que algunos de ellos pueden producir directamente dicha condición de modo temporal, lo más normal es que la misma sea generada por la carencia de algunos nutrientes en la dieta. Más específicamente, se ha señalado que la deficiencia de la vitamina B12 y/o zinc, puede generar ese efecto indeseable.

Al cambiar nuestra alimentación deberían desaparecer los síntomas.

Traumatismos o desencadenantes externos

Este tipo de causas suelen ser las que menos a menudo causan disgeusia. Sin embargo, existe evidencia clínica suficiente como para asegurar que los accidentes que hayan producido un traumatismo en el área bucal, así como los piercings linguales y las quemaduras generadas sobre la lengua pueden alterar la percepción de los sabores. 

La presencia de inflamaciones o afectaciones de la Articulación Temporomandibular (ATM), se ha relacionado también con la disgeusia. Los pacientes que han transcurrido por cirugías de oídos, cuello o nariz, también han identificado la presencia de sabor metálico como producto de dichas intervenciones.

Causas congénitas

Muy rara vez existen disgeusias que acompañan a las personas desde el momento de su nacimiento. Este es el tipo más inusual de causa y aún no se ha logrado un conocimiento integral de sus factores. Por lo tanto, cuando las causas son congénitas el sabor metálico tiende a ser crónico.

Acude a consulta

Si has presentado alguno de los síntomas que hemos indicado más arriba durante varias semanas, te recomendamos acudir a la consulta odontológica. Los profesionales de esta disciplina cuentan con las herramientas y la formación necesaria para diagnosticar la presencia de alteraciones que puedan haber afectado tu salud oral, así como plantearte los mejores medios para tratarlas o disminuir la recurrencia y/o intensidad de sus síntomas.

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