La halitosis es una alteración muy frecuente cuyos síntomas los han padecido cerca de un 40 % de los adultos durante al menos un momento de sus vidas. De igual modo, es bastante común que una persona pueda haber pasado por ella en dos o más ocasiones. Asimismo, se ha identificado que, por un lado, existen causas transitorias relacionadas con hábitos alimentarios puntuales y, por el otro, otras que perduran durante un tiempo considerable debido a enfermedades orales y/o sistémicas.

La principal consecuencia negativa derivada de su presencia tiene relación con el ámbito de socialización del individuo, ya que la halitosis puede generar cierto nivel de rechazo en otras personas, provocando que eviten interactuar con el afectado. Esto puede dar lugar a que el afectado se aísle de su entorno o evite mantener conversaciones a corta distancia con otros. 

En ocasiones, las personas que sufren halitosis gastan una gran cantidad de recursos económicos en la búsqueda de sustancias tópicas o de vía oral, como medio para enmascarar la presencia del mal olor o eliminarla del todo. Esto puede generar importantes limitaciones económicas, haciendo que pueda llegar a faltar dinero para atender a otras circunstancias más apremiantes.

A veces la halitosis puede ser un síntoma más de otra alteración de la salud bucal o general y no un problema en sí misma. Ocurre que muchos pacientes desconocen esto y centran todos sus esfuerzos en mitigar los síntomas, sin tratar la condición subyacente que los ha generado. Cuando no se atiende a la causa originaria, es probable que esta empeore o se extienda a otros órganos, complicando el cuadro clínico.

Sabemos que le das una gran importancia a tu salud y estética oral, además de que quieres evitar cualquier alteración que te impida vivir una vida plena. Por ello, a continuación, te explicamos qué es la halitosis y los aspectos más importantes que se relacionan con ella.

¿Qué es la halitosis?

Halitosis es el término empleado en el ámbito sanitario general y en la odontología en específico para hacer referencia a la existencia de un olor intenso y desagradable que puede escapar de la boca de un individuo y que suele percibirse cuando el mismo habla o incluso respira. En el argot popular, la misma circunstancia se conoce como “mal aliento” y se considera una condición que es conveniente evitar.

Algunas de las personas que están pasando por un episodio de halitosis pueden ignorar su presencia, ya que por lo general el sentido del olfato se adapta muy fácilmente a las características del aliento, haciendo que sus variaciones sean difíciles de percibir. En paralelo, muchas personas de su entorno evitan comentarles sobre la presencia del olor indeseable para evitar herir sus sentimientos.

Cabe destacar que esta condición presenta niveles de intensidad variables, los cuales dependerán de muchos factores. En tal sentido, se ha detectado que la halitosis puede apreciarse más fácilmente durante las horas de la noche motivada por la disminución de la secreción de saliva que se produce normalmente. Asimismo, se reconoce que al permanecer durante mucho tiempo sin hablar o abrir la boca es más probable que empeore el olor.

La percepción olfativa de la halitosis suele ser causada por un conjunto de bacterias que proliferan y/o se asientan en las áreas internas de la cavidad bucal, siendo habitual que se ubiquen en la base de la lengua, en el tejido gingival (encías), en el esmalte de dientes y en los espacios interdentales. En algunos casos, el mal olor puede provenir también de los órganos digestivos inferiores o ser producto de enfermedades que alteren la salud general y se hayan generado en órganos distintos a la boca.

Causas de la halitosis

La halitosis es una de las consecuencias de una deficiente salud oral que puede asociarse con una mayor cantidad de causas, pudiendo llegar a darse tanto por aspectos contingentes y temporales como por condiciones más arraigadas de difícil diagnóstico y, en ocasiones, complicadas de resolver. 

Sin embargo, a la hora de establecer el tratamiento más adecuado para contrarrestarla, resultará necesario identificar con precisión la etiología de la misma. Al conocer esta información, podremos obtener los mejores y más duraderos resultados:

Deficiencia en la higiene oral

Llevar a cabo las medidas de higiene bucodental con una frecuencia inferior a la que recomiendan los especialistas, así como emplear técnicas inadecuadas e inefectivas, puede permitir el acceso y permanencia de bacterias y otros microorganismos a nuestra boca, generando el mal olor relacionado con la halitosis. 

Como ya sabrás, la placa dental se forma tras haber ingerido alimentos y consiste en una película transparente formada por saliva, restos alimentarios y varios gérmenes. Si no la eliminamos completamente, los patógenos pueden acumularse en nuestra boca y liberar sustancias que generan el mal olor.

Comidas y bebidas de sabores intensos

Esta es una causa muy común dentro de los motivos del mal aliento, pero también una de las que menos perduran y pueden resolverse más fácilmente. 

Cuando ingerimos bebidas o comidas que cuentan con sustancias de olores fuertes, tales como cebollas, ajos y algunas especias, puede generarse un mal aliento de tipo transitorio, pues sus componentes pasan al torrente sanguíneo a través del proceso digestivo, llegando posteriormente a los pulmones, desde donde puede salir al exterior como producto de la exhalación.

Enfermedades e infecciones bucales

Las caries y las enfermedades que afectan a la salud de nuestras encías suelen provocar las condiciones para la generación de olores no deseados. Ambas afecciones tienen en común la presencia de bacterias, que pueden abrirse paso hasta áreas de difícil acceso en las que se reproducen y se alimentan de tejidos sanos, deteriorándolos. Como producto de su metabolismo, se liberan sustancias de olores fétidos.

En ocasiones, los abscesos gingivales y las amigdalitis también pueden generar el mismo efecto.

Hábitos nocivos

Al tener malos hábitos, como el consumo excesivo de alcohol o fumar, no solo estamos dañando nuestra salud general, sino que además allanamos el camino para la proliferación de bacterias relacionadas con el mal aliento. 

Como se ha demostrado en varios estudios, los productos derivados del tabaco dañan los tejidos blandos y los dientes, así como que resecan la mucosa oral. Esta última consecuencia también puede ser producida por la ingesta frecuente de alcohol, creándose así las condiciones idóneas para la proliferación de los microorganismos causantes de la halitosis.

Alteraciones digestivas

Los reflujos gastroesofágicos, la mala digestión, las gastritis, las úlceras y el mal funcionamiento de los intestinos son condiciones que se han asociado con la halitosis. La principal fuente de dichas alteraciones es la presencia de problemas en la flora bacteriana y la infección de Helicobacter pylori y otros microorganismos menos comunes.

Medicamentos

Si seguimos tratamientos médicos que involucren el consumo de fármacos, tales como anticolinérgicos, antihipertensivos, antidepresivos, ansiolíticos y analgésicos, es probable que notemos una menor producción de saliva y, en consecuencia, se aprecie un peor aliento. En ocasiones, sus compuestos químicos pueden llegar a los pulmones, produciendo la misma consecuencia.

Otras causas

Si bien los aspectos reseñados más arriba son los que más comúnmente crean las bases para alterar el olor de nuestro aliento, también puede suceder que se derive de un amplio abanico de otras alteraciones no referenciadas hasta el momento. Entre ellas podemos encontrar algunas enfermedades respiratorias, problemas inmunológicos o diabetes. De igual modo, se han encontrado alteraciones psicológicas que han causado que algunas personas crean que padecen de halitosis sin que esto sea cierto.

Tratamiento para la halitosis

Como hemos comentado anteriormente, es importante reconocer los orígenes de la halitosis con el objetivo de poder diseñar un marco de acción para contrarrestar con mayor efectividad, ya que dar con una solución equivocada en algunos casos puede no generar efectos beneficiosos o incluso podría resultar contraproducente:

La importancia de una adecuada higiene bucodental

La prevención es clave para mantener nuestra salud bucodental en el mejor estado. En este caso, resulta particularmente importante seguir las indicaciones de los odontólogos con relación a las técnicas adecuadas de cepillado dental y el uso correcto de los instrumentos de limpieza de espacios interdentales. Con esto se eliminarán gran parte de las bacterias que causan el mal aliento.

Medidas odontológicas

Si has notado que tus encías se ven enrojecidas, así como que pueden sangrar con facilidad, es probable que presentes enfermedades gingivales, las cuales se han asociado con la halitosis. La aplicación de limpiezas dentales profesionales es el método más eficaz para contrarrestar la gingivitis, mientras que el raspado y alisado radicular son la mejor forma de proceder ante la periodontitis.

Además de todo esto, tu odontólogo también deberá llevar a cabo las medidas pertinentes para eliminar caries dentales y remover el tejido afectado.

Cambio de hábitos

Por otra parte, podrás necesitar introducir cambios en tu día a día, cómo evitar las dietas que cuenten con cantidades excesivas de proteínas y carbohidratos, pues ellas pueden producir efectos no deseados sobre tu aliento. En paralelo, es probable que tengas que dejar de fumar y evitar o disminuir la ingesta de alcohol.

Clínica Maiquez: el mejor aliado para tu salud oral

En la Clínica Maiquez contamos con las mejores herramientas de diagnóstico y los medios requeridos para enfrentar la halitosis, así como otras alteraciones funcionales y/o estéticas que afecten a tu salud bucodental. 

Nuestros especialistas te están esperando para poner a tu disposición todos sus conocimientos, habilidades y experiencia a través de los tratamientos más innovadores y efectivos. 

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