Es muy común conocer en consultas odontológicas casos de anquiloglosias en pacientes de todas las edades. Ese término identifica una condición que puede llegar a padecer hasta un 4% de la población mundial y que se caracteriza por la dificultad para mover la lengua a su máxima capacidad. Esto es producto de existir una tensión excesiva en el frenillo lingual o debido a que este resulta muy pequeño. 

Si bien la función primordial de estas estructuras anatómicas formadas por tejido fibroso y/o muscular es justamente prevenir algún tipo de movimientos, principalmente aquellos que pueden afectar negativamente a un órgano móvil. Cuando son demasiado cortos pueden traer algunos problemas a la hora de llevar a cabo actividades cotidianas como hablar o digerir alimentos, entre otros.

No obstante, existen un conjunto de frenillos que se disponen a lo largo de nuestros cuerpos y que pueden generar dificultades diversas, cuando tienen extensiones muy largas o muy cortas, generando efectos no deseados tanto desde el punto de vista estético como funcional. 

En el área bucal se encuentran otros dos frenillos que resultan muy importantes para la adecuada movilidad de nuestros labios superiores e inferiores. Estos se denominan frenillos labiales superiores y frenillos labiales inferiores y están conectados con las encías adyacentes. Cuando estos son muy cortos afectan la apariencia facial de los individuos y pueden generar consecuencias no deseadas en el ámbito de la salud bucodental.

Si deseas saber qué son los frenillos, cuáles son los rasgos característicos, sus principales implicaciones y tratamientos, aquí te lo contamos. 

¿Qué son los frenillos bucales?

Estas estructuras cuando no presentan alteraciones funcionales significativas, se encuentran en la línea media de la cara del paciente, en la parte interna de la boca. En la arcada inferior, encontramos el frenillo lingual que une la lengua con el suelo de la boca y el frenillo labial inferior. En la arcada superior encontramos el frenillo labial superior.

Los frenillos están formados por fibras muy resistentes y elásticas, que permiten preservar la integridad de las estructuras bucales móviles y estáticas implicadas, siempre que no sean sometidas a traumatismos de gran severidad. De igual modo, los frenillos son muy versátiles, por lo que pueden cambiar su forma, haciéndose más largos, cortos, gruesos o delgados, para permitir proyectar o retraer la lengua o los labios.

Si no existen alteraciones morfológicas ni puntos de inserción erróneos, estos tejidos conectivos suelen funcionar correctamente. Por este motivo muy rara vez se toman en consideración en el marco de un control odontológico de rutina.

¿Qué problemas generan los frenillos bucales cortos?

Cuando los frenillos son excesivamente cortos pueden ejercer restricciones en el movimiento de las estructuras bucales, lo que hace que no puedan extenderse suficientemente y alcanzar algunas posiciones que se consideran como normales.

Frenillo lingual corto:

Cuando el frenillo lingual resulta muy corto puede incidir de modo determinante en problemas de fonación, resultando esto muy evidente a la hora de pronunciar algunas consonantes. En ocasiones, la lengua podría no posarse correctamente sobre el paladar o la parte de atrás de los dientes, lo que impide que el sonido de algunas letras se forme de manera adecuada. En los casos más severos, podría no existir ningún tipo de contacto entre la lengua con esas estructuras, lo que complica aún más el proceso de comunicación oral.

Otra consecuencia de un frenillo lingual corto es la dificultad a la hora de deglutir alimentos. Como sabemos la lengua ocupa una función de primer orden a la hora de transportar el bolo alimentario desde la boca hacia el esófago. Se ha constatado que resulta imprescindible que la lengua pueda llegar a ascender hasta los pliegues del paladar, para impulsar correctamente a la comida. Cuando esto último no ocurre adecuadamente pueden presentarse problemas digestivos importantes.

Cuando una persona padece de anquiloglosia suele contar con un paladar que permanece más elevado, lo que lleva a que las partes posteriores de las fosas nasales disminuyan su tamaño haciendo que resulte más difícil llevar a cabo una adecuada respiración nasal. Al suceder esto, las personas tenderán a respirar predominantemente a través de sus cavidades bucales.

Frenillo labial superior corto:

Cuando el frenillo labial superior es muy corto puede generar problemas de movilidad del labio superior, lo que puede evitar el contacto entre ambos labios. Esto puede afectar la adecuada pronunciación de algunos fonemas que se forman a través de la unión de estas estructuras carnosas bucales.

En ocasiones puede ser la principal causa o uno de los factores que complica una sonrisa gingival. Este tipo de alteración tiene implicaciones predominantemente estéticas, pues causa que a la hora de sonreír se muestre una porción excesiva de la encía superior.

Contar con este tipo de alteración también produce que algunos bebés tengan problemas a la hora de succionar la leche materna.

Frenillo labial inferior corto:

Las anomalías en las formas de los frenillos labiales inferiores tienden a generar una menor cantidad de problemas, en lo que se refiere a las estructuras mencionadas anteriormente. 

No obstante, se reconoce que la movilidad reducida del labio inferior puede producir que el cepillado dental de la arcada inferior no se lleve a cabo de manera adecuada. Cuando esto pasa es muy probable que no puedan removerse de forma efectiva los restos de comidas y bacterias de la boca, lo que puede provocar la aparición de caries o enfermedades gingivales.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado para los frenillos cortos?

El tratamiento por excelencia para resolver problemas con la longitud del frenillo es la frenectomía. Este tipo de procedimiento quirúrgico contempla la remoción total del frenillo que esté causando los problemas en el movimiento. Se trata de una solución sencilla y rápida, que se lleva a cabo de modo ambulatorio y contempla la utilización de anestesia local o general, para que no resulte dolorosa ni se generen molestias.

En este contexto, pueden emplearse equipos que emitan láseres o bisturís con punta de diamante para cortar la membrana que está generando el problema. Dependiendo del área en la que se encuentre el frenillo, pueden utilizarse distintas técnicas. Una vez culminada la incisión se aplicará sutura para cerrar las heridas y promover la curación del tejido.

El proceso de recuperación tiende a ser muy rápido en comparación con otros tipos de procedimientos quirúrgicos, por lo que después de un período corto de tiempo los pacientes podrán disfrutar de los beneficios que aporta este tipo de intervención sobre la estética bucal, la movilidad de sus estructuras y las funciones de deglución de alimentos y la comunicación oral.

Nuestra recomendación

Debes tomar en cuenta que el diagnóstico de las alteraciones de los frenillos y la planificación y ejecución del tratamiento más adecuado para solventarlas debe ser llevado a cabo por odontólogos o especialistas en disciplinas relacionadas, debidamente acreditados para ejercer sus labores. Este tipo de profesionales cuentan con la formación requerida para garantizarte los mejores resultados en este tipo de procedimientos y cualquier otro que pueda involucrar tu salud oral.

Tu sonrisa, nuestra prioridad

En la Clínica Maiquez sabemos la importancia que tiene preservar o recuperar la sonrisa de nuestros clientes, por lo que les ofrecemos los mejores tratamientos en el ámbito de la estética y salud oral. Nuestra dilatada experiencia en la práctica odontológica nos ha permitido consolidarnos como la mejor opción para tu cuidado y el de tu familia. 

¿Estás listo para conocer todo lo que tenemos para ofrecerte? ¡Contáctanos y disfruta de tu primera visita gratis!

Leave a Reply