La dentadura es uno de los componentes más importantes de la estructura maxilofacial, ya que interviene en procesos de gran importancia para los seres humanos y gran parte de animales.

Entre sus funciones principales se encuentran el rasgado, triturado y cortado de pedazos de alimentos. Este tipo de procesos se llevan a cabo para reducir sus dimensiones y prepararlos para ser ingeridos. También desempeña un papel de primer orden en la articulación adecuada de fonemas, garantizando que podamos transmitir adecuadamente nuestras ideas y puntos de vista.

Otro aspecto en el que la dentadura interviene de modo determinante es en nuestra apariencia física, ya que la dentadura es un elemento central en la forma de nuestras caras. Cuando sonreímos queda expuesta ante otras personas, por lo que si su estética se preserva adecuadamente permitirá generar en los demás una buena impresión.

Sin embargo, antes de seguir avanzando con otros aspectos importantes con respecto a esta parte de nuestros cuerpos, resulta necesario conocer a qué nos referimos cuando hablamos de dentaduras y otras generalidades que permiten caracterizarlas de un modo más preciso y certero.

¿Qué es la dentadura?

Conocemos por dentadura al conjunto de piezas dentales que se despliegan en un orden preciso, tanto en el maxilar superior como en la mandíbula de algunos animales. Ella se compone de un número variable de dientes, en función de la especie animal de que se trate. Los dientes se pueden clasificar según la naturaleza de sus estructuras: molares, caninos, incisivos y premolares.

Se tiende a creer -erróneamente- que cada ser humano cuenta con una dentadura, cuando lo cierto es que lo más común es que cuente con dos tipos a lo largo de toda su vida.

Tipos de dentadura

Entre los diferentes tipos de dentadura se encuentran:

  • Dentadura decidua

También conocida como “dentadura de leche”. Abarca las piezas dentales de tipo temporal que emergen de las encías de los niños que han cumplido entre 6 y 8 meses, y que pueden empezar a ser sustituidas a partir de los 5 años de edad.

El número de piezas dentales que tiene esta configuración dentaria es menor que la que se presenta en la dentadura definitiva, llegando a totalizar unos 20 elementos, entre los que se encuentran: 4 caninos, 8 incisivos y 8 molares.

Estos dientes permiten la adecuada digestión de los alimentos y la fonación en niños, y en paralelo, favorecen el desarrollo maxilar a través del proceso de masticación.

  • Dentadura permanente

Una vez empiezan a caerse los “dientes de leche” o temporales, empiezan a emerger unos dientes más grandes y fuertes, que acompañarán a las personas por el resto de sus vidas. Esta última dentición se denomina “permanente” y suele presentar sus primeros signos a partir de los 7 años de vida, consolidándose el proceso entre los 18 y los 25 años cuando se puede apreciar la presencia de las muelas del juicio o cordales.

La dentadura definitiva contempla la presencia de un total de 32 dientes, que se dividen en: 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares. A diferencia de las estructuras temporales, los dientes permanentes cuentan con estructuras más robustas, las cuales se caracterizan por un mayor grosor de la zona cervical y de las capas del esmalte y la dentina.

  • Dentaduras artificiales

Si bien este tipo de implemento no es utilizado por todas las personas, resulta una buena alternativa para recuperar la autonomía en la realización de las funciones en las que intervienen los dientes. Sobre todo para aquellas personas que hayan perdido la totalidad o gran parte de los componentes de su dentadura natural.

Por lo general, se trata de estructuras que contienen una placa central en la cual se fijan piezas que se asemejan a dientes, así como porciones de color rojizo que simulan la encía del usuario. El material predominante en este tipo de solución protésica suele ser el plástico, pero también pueden contener otros materiales de mayor resistencia.

Dependiendo del tipo de soporte con el que cuenten podemos tener variedades removibles y fijas. Las primeras se superponen a la porción de encía en la que no existen dientes, pero no se cimentan a otros componentes bucales, por lo que pueden moverse y cambiar de posición fácilmente. Las opciones fijas suelen contar con complementos de sujeción que permiten unirlas firmemente a las encías y evitar de este modo que se puedan mover o caer.

Importancia de una adecuada higiene de la dentadura

La preservación de la higiene oral en su conjunto depende en gran medida de los rituales de higiene de la dentadura. En tal sentido, es importante indicar que el cepillado dental, tanto de piezas naturales como artificiales, es el método que asegura la eliminación más efectiva de la placa bacteriana. Esta placa se forma naturalmente después de cada comida y a la que se le atribuye gran responsabilidad en las enfermedades más recurrentes de la cavidad bucal.

Los odontólogos recomiendan que el cepillado dental se lleve a cabo un mínimo de dos veces al día, siendo lo ideal hacerlo después de cada comida. Del mismo modo, recomiendan que el tiempo que debemos emplear en cada sesión, para que nuestras dentaduras estén completamente limpias, puede llegar a extenderse a tres minutos. En este tiempo deberemos frotar las caras externas, internas, superiores e inferiores de cada pieza, utilizando cremas fluoradas y siguiendo la dirección que corresponde a cada tipo de diente según su posición.

El cepillado dental debe complementarse con la utilización de insumos de aseo de los espacios que existen entre los dientes, entre los que encontramos hilos dentales o cepillos interdentales. Estos resultan de suma importancia para tu salud oral, pues cerca del 40 % de bacterias nocivas pueden ocultarse en este tipo de áreas.

En el caso específico de las dentaduras postizas se sugiere remover el implemento protésico después de cada comida para lavar sus partes externas e internas, empleando agua y sustancias elaboradas específicamente para su limpieza, así como un cepillo dental. Adicionalmente, resulta conveniente aplicarles limpieza con dentífricos al menos una vez al día, siguiendo los mismos criterios empleados para la correcta higiene de las piezas naturales.

Cuidados adicionales para tu dentadura

Si queremos preservar la salud de nuestros dientes, deberemos aplicar en paralelo a las medidas de higiene oral arriba reseñadas, otros tipos de cuidados relacionados con hábitos alimentarios y de estilo de vida.

En tal sentido, deberá evitarse consumir alimentos que contengan grandes cantidades de azúcar o carbohidratos, pues ellos se han relacionado con la proliferación de enfermedades como la caries y gingivitis, así como con la presencia de mal aliento o halitosis.

De igual modo, debe evitarse el consumo de sustancias nocivas como el tabaco, pues se ha considerado que este puede generar graves problemas de salud oral en el mediano o largo plazo, así como cambios indeseados en la pigmentación de los dientes haciendo que se vean más amarillos.

Visita a tu odontólogo

Ninguna serie de recomendaciones para el cuidado de la salud de tu mandíbula estaría completa si omites la importancia de acudir a consulta con odontólogos frecuentemente. Estos profesionales son los indicados para llevar un control exhaustivo de tus condiciones bucodentales, así como diagnosticar posibles alteraciones y proponerte las medidas más adecuadas para preservar o restituir la apariencia y funcionalidad de tu dentadura y de las estructuras relacionadas.

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