El muguet es una alteración de la salud también conocida por el nombre de candidiasis oral o por el apelativo popular “sapito”. Se trata de la aparición de una capa blanquecina más o menos densa que no puede eliminarse a través del cepillado y se encuentra sobre la cara superior de la lengua, así como también puede darse, en ocasiones, en la mucosa palatina, las encías, las amígdalas, la cara interna de las mejillas y los labios.

Por otra parte, también se observa la aparición de enrojecimientos, inflamaciones y molestias o dolor en los tejidos circundantes, llegando a agrietar la piel de la comisura de los labios. Por todo lo anterior, puede representar un impedimento importante a la hora de masticar o tragar alimentos, así como ejecutar las medidas recomendadas de higiene oral.

Infección por cándida

Dicha afección es causada por una levadura (un tipo de hongo), conocido como Cándida albicans. A pesar de que este microorganismo habita normalmente en la boca y el tramo superior del tracto digestivo y no suele causar ningún tipo de problemas, cuando se reproduce de modo anormal a causa del escaso desarrollo o la supresión del sistema inmunológico de una persona, suele causar las molestias antes indicadas.

Los bebés y los adultos mayores suelen ser los grupos etarios que más frecuentemente desarrollan esta enfermedad, ya que los primeros se encuentran en proceso de desarrollo de su sistema natural de defensas ante patógenos y los últimos pueden ver afectado el funcionamiento de dicho sistema como producto de determinados tratamientos médicos o a causa del envejecimiento. 

No obstante, el muguet también puede proliferar en adultos y adolescentes cuando los mismos transcurren por otras alteraciones de salud o por la aplicación de quimioterapias. Sin embargo, su prevalencia es significativamente menor a la que se presenta en lactantes y adultos mayores.

Si te interesa conocer en mayor profundidad los aspectos más destacados de esta afección, te invitamos a continuar leyendo, pues te explicaremos sus causas, síntomas, las vías terapéuticas que puedes seguir para enfrentarla y otras recomendaciones de gran provecho. Sin más preámbulos, ¡vamos a ello!

¿Cuáles son las causas del muguet?

Como hemos descrito más arriba, el muguet es provocado por el crecimiento y la reproducción anómala de una clase de hongo llamada Cándida albicans, como producto de la supresión o disminución del funcionamiento del sistema inmunológico. Este patógeno se encuentra en prácticamente cualquier lugar, tanto en espacios exteriores como en nuestra piel, tracto digestivo, respiratorio, urinario y zona íntima.

Causas del muguet en bebés

El principal vehículo de transmisión de la infección para lactantes se encuentra en biberones o chupetes que no se han limpiado adecuadamente, permitiendo así que en algunas de sus superficies o pliegues se haya alojado el hongo y, al insertarse en sus bocas, se genere una sobreinfección a causa del microorganismo. 

Otro mecanismo por el cual se puede infectar el bebé es mediante la lactancia materna, si es que la madre tiene alguno o ambos pezones afectados por la presencia de micosis. Los síntomas más distintivos de este tipo de afección son la aparición de rojeces, agrietamientos y picor en los pezones, así como un aumento de la sensibilidad en el área.

Si el bebé ya presenta candidiasis oral, es posible que pueda infectar a la madre y prolongar el ciclo, por lo que lo mejor es buscar una solución cuanto antes.

También se han descrito casos en los que la existencia de la candidiasis vaginal en la madre al momento del parto puede permitir la transmisión del patógeno, pudiendo llegar incluso a cimentarse en el interior de la cavidad bucal.

Causas del muguet en adolescentes, adultos y personas de tercera edad

Las personas sanas y aquellas que no siguen determinados tratamientos farmacológicos no deberían preocuparse por la aparición de muguet, puesto que este suele desarrollarse cuando hay alteraciones sistémicas importantes. En tal sentido, es muy inusual que pueda aparecer en niños mayores de 5 años, en adolescentes y adultos, siempre que no existan otras condiciones subyacentes.

Entre las condiciones más comunes que pueden incidir en su presencia está la inmunosupresión causada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y los tratamientos oncológicos. La diabetes puede incidir en la presencia de azúcar en la saliva, lo que a su vez también puede generar el sustrato requerido para la proliferación del patógeno.

Los medicamentos que contienen prednisona, los antibióticos y los corticoides inhalables pueden modificar los niveles de microorganismos existentes en nuestros cuerpos, haciendo que la función de contención bacteriana se vea alterada y provoque que, en algunos casos, aumente significativamente la presencia de Cándida.

Así mismo, se ha evidenciado que, al no llevarse a cabo una higiene oral y la limpieza de dentaduras postizas, es posible que dicha levadura se ubique en los pliegues de la boca y represente una amenaza para nuestra salud oral.

Signos de la presencia de muguet

Existen diversos síntomas que pueden dar señales sobre la aparición de la candidiasis oral, siendo los más frecuentes los que reseñamos a continuación:

  • Presencia de lesiones blanquecinas de poco espesor en la lengua, el paladar, las encías, las amígdalas, la cara interna de las mejillas y los labios.
  • Dolor y molestias a la hora de masticar y/o tragar alimentos sólidos.
  • Alteración o pérdida del sentido del gusto.
  • Sensación de tener un cuerpo extraño en la boca.
  • Ligero sangrado de los tejidos afectados por algunos roces.
  • Además, los bebés pueden tornarse más irritables y pueden llorar a menudo, a causa de las molestias.

Tratamiento para el muguet

Si padeces de esta afección o conoces a alguien que tenga los síntomas relacionados con la candidiasis oral, te alegrará saber que se trata muy fácilmente cuando se sigue tratamiento para las condiciones que propiciaron su aparición, así como al aplicar medidas correctivas y hacer ajustes en los cuidados personales rutinarios.

En la mayor parte de los casos de este tipo de micosis en bebés, solo resulta necesario aplicar medidas que reduzcan las molestias asociadas, pues la infección suele desaparecer sin intervenciones adicionales tras haber transcurrido dos semanas desde la aparición de sus síntomas.

Los niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad pueden requerir de la aplicación de medidas terapéuticas para atender las causas que originaron la proliferación del hongo, así como seguir medidas que restauren el equilibrio de sus floras bacterianas y tratamientos farmacológicos tópicos o sistémicos.

En ambos casos, la enfermedad puede revertirse completamente.

Medidas preventivas para el muguet

La aplicación de medidas preventivas debe ser la principal acción ante el muguet y otras alteraciones de la salud oral, pues nos permitirá disminuir las posibles consecuencias negativas relacionadas con su aparición a corto, medio y largo plazo. En el caso específico de la afección que aquí nos ocupa, resulta conveniente desinfectar los utensilios de cocina y las tetinas que puedan entrar en contacto con nuestras bocas.

Adicionalmente, resultará conveniente llevar a cabo rutinas de higiene oral que incluya el cepillado tradicional y la utilización de productos de limpieza interdental con la frecuencia y las técnicas que recomiendan los profesionales. También deberás limpiar todos tus elementos protésicos orales, tales como los puentes o las dentaduras postizas.

Medidas para tratar las condiciones que originaron el muguet

Los tratamientos diseñados para tratar las condiciones que originaron la disminución de la reacción inmunológica ante el muguet pueden ser tan diversos como la naturaleza de las propias enfermedades o las alteraciones circunstanciales relacionadas con su aparición. 

Si se tratan de orígenes farmacológicos, es probable que deban sustituirse las moléculas por otras que garanticen resultados beneficiosos similares para tu salud y, cuando esto no sea posible, deberán seguirse otras medidas de prevención ante este tipo de infecciones (como, por ejemplo, enjuagarse la boca tras haber inhalado corticosteroides).

Restauración de los niveles adecuados de flora bacteriana

En el contexto de la atención de esta molesta afección, suele resultar muy favorable recuperar la relación entre los elementos de la flora bacteriana. En este sentido, se ha demostrado la efectividad de ingerir lactobacilos, los cuales suelen proliferar en el yogur natural, como medio para restaurar los niveles adecuados de microorganismos en nuestro cuerpo.

Antimicóticos tópicos o tomados

Otra buena opción destinada a eliminar la presencia de la Cándida oral, pasa por emplear medicamentos con acción antimicótica sobre las lesiones. Entre los componentes activos más empleados se encuentran el ketoconazol, miconazol, fluconazol, cotrimazol e itraconazol. Cuando la infección sea muy aguda, será probable que se recomiende la toma de medicamentos por vía oral.

En algunos casos puede prescindirse de la utilización de este tipo de tratamientos siempre y cuando exista una evolución favorable de la afección oral, aplicando las medidas señaladas en los apartados anteriores.

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