Lo que conocemos como cáncer de lengua es una afección que se genera por el crecimiento y la multiplicación anormal de las células de dicho componente anatómico, pudiendo afectar de modo significativo a sus tejidos, los órganos o las membranas cercanas. En ocasiones puede controlarse (principalmente si existe un diagnóstico y tratamiento precoz), pero en otras puede generar graves problemas en la salud general y oral de la persona afectada.

A veces, el cáncer de lengua puede generar formaciones sólidas, conocidas como tumores linguales, de distintos tamaños y consecuencias sobre las estructuras próximas. Sin embargo, en las fases iniciales de este tipo de cáncer puede ser muy difícil identificarlo, ya que no siempre suele contar con signos visuales muy notorios.

El tipo de cáncer lingual más común es el que afecta a las células escamosas, las cuales son formaciones delgadas y planas que se encuentran tanto en la lengua como en el recubrimiento de la garganta. El pronóstico de evolución de la enfermedad y los tratamientos aplicables dependen en gran medida del tipo de células afectadas, así como su grado de extensión sobre la superficie de la lengua, otros tejidos blandos orales y la garganta. 

Cifras relacionadas con el cáncer de lengua

El carcinoma lingual ocupa un gran porcentaje de los casos de cánceres bucales, estimándose que podría ubicarse cerca del 40 % de ellos. Por lo general, suele afectar a las personas mayores de 55 años, disminuyendo su incidencia en poblaciones menores de dicha edad. Muy rara vez puede aparecer en niños y adolescentes, sin embargo, se han documentado algunos casos en los que ha ocurrido.

Por otra parte, se ha indicado que las posibilidades de supervivencia se incrementan sustancialmente cuando existe un diagnóstico temprano y se ejercen las medidas terapéuticas pertinentes de modo inmediato.

Al respecto, es oportuno destacar que las personas que reciben un tratamiento en las fases iniciales de la alteración pueden sobrevivir a los 5 años hasta en un 85 % de los casos, mientras que cuando la misma ya ha comprometido otras partes de la boca, sobrevivirán cerca del 67 %, disminuyendo este número hasta un 40 % una vez las células malignas han aparecido en órganos distantes.

Se estima que el cáncer lingual se presenta con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, calculándose que cerca de 6000 varones españoles padecen dicha afección cada año, mientras que solo 2600 mujeres pasarán por lo mismo.

¿Cuáles son las causas del cáncer de lengua?

Tal como ocurre con los demás tipos de carcinomas, el cáncer de lengua es producido por un crecimiento y reproducción celular anómalos. Estos procesos son propiciados por la existencia de condiciones genéticas que inciden en la alteración de los ciclos de creación, reproducción y muerte normales de las células. 

Cuando esto ocurre, se formarán nuevas unidades anatómicas esenciales sin que se necesiten y se prolongará indefinidamente la vida de otras que bajo condiciones normales deberían contar con una existencia finita. Estas unidades se multiplicarán fuera de control, llegando a destruir células sanas y generando daños importantes sobre nuestra salud.

En paralelo, pueden existir personas que cuenten con la predisposición genética para desarrollar cáncer, pero ante la ausencia de desencadenantes externos, no lleguen a padecerlo. Por ello, es de suma importancia evitar ciertas costumbres nocivas y seguir medidas de cuidado personal como principal medio para prevenirlo.

En el caso específico del cáncer de lengua se ha señalado que son factores de riesgo muy importantes el consumo de los productos derivados del tabaco, así como la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas; la presencia del virus de papiloma humano (VPH), un funcionamiento deficitario del sistema inmunológico y exponer con frecuencia los labios a los rayos del sol.

También se ha documentado que el roce prolongado del tejido blando oral con dientes de superficies rugosas y elementos protésicos, así como un nivel deficiente o una técnica inadecuada de higiene bucodental, podría tener algún efecto en la manifestación de dicha patología.

Síntomas del cáncer de lengua

Existen diversos síntomas que pueden alertar sobre la presencia del cáncer de lengua, pero es oportuno señalar que, dependiendo de la fase de desarrollo del mismo, es probable que se presenten algunos de ellos y otros no. Asimismo, no todas las personas llegarán a exhibir todos los signos asociados a la enfermedad aunque transcurran por las mismas etapas. A continuación, detallamos los síntomas más frecuentes:

  • Presencia de una o más llagas en la lengua que no sanan con el paso del tiempo.
  • Manchas blancas y/o rojas que aparecen en la mucosa bucal o en la superficie de la lengua.
  • Dolor en la boca y garganta recurrente que puede exacerbarse a la hora de masticar y/o tragar alimentos.
  • Dolor en estructuras anatómicas cercanas, viéndose afectados muy frecuentemente el cuello y los oídos.
  • Inflamación de una o más zonas de la lengua y/o boca.
  • Aflojamiento y/o pérdida de las piezas dentales.
  • Ensanchamiento de la mucosa oral.
  • Dificultades para mover la boca o la mandíbula.
  • Sangrado lingual sin motivo aparente. 

Tratamiento para el cáncer de lengua

Una vez se haya realizado un diagnóstico eficaz que dé cuenta sobre la presencia del cáncer de lengua, efectuado por un odontólogo u otro profesional del área sanitaria, será necesario aplicar las medidas terapéuticas pertinentes para evitar que la enfermedad pueda extenderse y causar daños permanentes en nuestras bocas y en otros órganos o tejidos. Las 3 principales líneas de acción en este sentido son: intervenciones quirúrgicas, radioterapias, y farmacoterapias.

Cirugía

Contempla un conjunto de medidas con el objetivo de remover el tumor maligno, así como partes sanas de los tejidos circundantes, para evitar que las células anómalas puedan extenderse a otras áreas. En este sentido, se realizarán incisiones sobre el tumor lingual extirpándolo completamente. 

Adicionalmente, podría ser necesario extraer una parte o la totalidad de la lengua (glosectomía), de la mandíbula (mandibulectomía), del maxilar (maxilectomía), de la laringe (laringectomía) o de los ganglios linfáticos. Esta última medida solo se necesitará cuando se haya constatado la presencia del tumor en las áreas antes señaladas.

Radioterapia

La radioterapia consiste en la utilización de dispositivos que emiten rayos X u otras partículas potentes para destruir las células afectadas por el cáncer. Es una opción muy utilizada cuando el cáncer se encuentra en sus fases iniciales o después de que el paciente haya sido sometido a una o más cirugías de extirpación tumoral. Para lograr los efectos deseados podrá requerirse de varias sesiones de este tipo de tratamiento.

La forma más común de aplicación de radioterapia consiste en apuntar haces provenientes de máquinas externas a la porción de la lengua y órganos cercanos que han sido comprometidos. Con menor frecuencia, pueden insertarse implantes con líquidos radioactivos en el lugar donde se encuentra el cáncer o sus alrededores para garantizar los efectos deseados desde el interior del cuerpo del paciente.

Terapias con medicamentos

Este apartado hace referencia a los procedimientos creados para la eliminación del cáncer, empleando medicamentos específicos que se administran por vía intravenosa. Existen diversos tipos de moléculas sintéticas que permiten alcanzar los objetivos deseados, pudiendo llegar a utilizarse solo uno de ellos o varios en el tratamiento. Este tipo de terapia puede llevarse a cabo en conjunto con cirugías y radioterapia.

Existen tres tipos de terapias con medicamentos, entre los que encontramos las quimioterapias, inmunoterapias y las terapias dirigidas. La primera se emplea para destruir las células malignas, impidiendo el crecimiento, división y producción de nuevas unidades anómalas. Las inmunoterapias involucran la utilización de fármacos que potencian las capacidades del sistema de defensas naturales del cuerpo del paciente, haciendo que sea su propio organismo el responsable de eliminar el tumor. Por último, las terapias dirigidas se enfocan en destruir los genes y las proteínas presentes en el tumor, debilitándolo y haciendo que desaparezca.

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