Una de las consultas mas comunes de nuestros pacientes es cómo y cuándo usar el irrigador eléctrico. Asegurar nuestra óptima salud bucodental debe convertirse en una de nuestras prioridades. Del correcto cuidado de nuestros dientes, así como de la higiene de nuestra boca, podremos evitar una gran cantidad de enfermedades que pueden ir apareciendo como consecuencia del paso del tiempo. Desde pequeños, la educación que recibimos en torno a la educación de nuestros dientes se basa en el uso del cepillo de dientes de manera convencional. No obstante, la realidad es que durante los últimos años han ido apareciendo nuevas y diferentes soluciones especialmente diseñadas para asegurar el mejor resultado posible para la salud de nuestros dientes.

Uno de los complementos que ha ganado una mayor popularidad ha sido, con total seguridad, los irrigadores dentales. Especialmente diseñados para aquellas personas que cuentan con una ortodoncia fija o que se han colocado implantes dentales en su cavidad bucal. A continuación, todo lo que tienes que saber sobre uno de los complementos para nuestra higiene bucodental que mejor resultado pueden llegar a proporcionarte.

¿Qué es un irrigador dental?

Los irrigadores dentales se han convertido en uno de los instrumentos más utilizados en nuestro día a día. A través de un sistema que agua a presión, resulta especialmente sencillo eliminar todos aquellos residuos y las posibles bacterias que se encuentran presentes en nuestra boca. Su método de uso es muy sencillo. A través de la aplicación directa de un chorro pulsátil de agua, se eliminan de manera muy eficaz todas las bacterias depositadas en todas las piezas dentales.

Una de las principales ventajas que se desprenden de este tipo de instrumentos es lo relacionado con la facilidad con la que se permiten limpiar aquellas zonas que son de difícil acceso a través del uso de un cepillo manual. Especialmente en lo relacionado con las bolsas periodontales y el borde de las encías.

¿Cómo se debe usar el irrigador bucal?

Para poder asegurar el correcto uso de este tipo de instrumentos, es importante conocer a fondo cómo debe de aplicarse en nuestras piezas dentales. Este limpiador de dientes debe utilizarse después de que se haya llevado a cabo el cepillado diario. No obstante, no se debe dejar pasar más de dos horas entre cada uso.

Es importante conocer que por la naturaleza de uso de los irrigadores bucales, no se tienen que utilizar durante un tiempo superior a los cinco minutos. De lo contrario, es posible que podríamos llegar a sufrir determinados daños o molestias en la zona de nuestras encías. Especialmente en aquellos casos en los que suframos de encías sensibles.

El irrigador dental está compuesto por tres partes:

  • Depósito de agua
  • Bomba de agua
  • Cánula o boquilla

El primer paso que debemos completar es el de rellenar el depósito con agua del grifo. No es necesario que el agua utilizada sea mineral o sea embotellada. Es suficiente con el agua natural que sale de nuestro grifo.

Además, y dependiendo de las recomendaciones del profesional en cuestión, también conviene saber que es posible incluir el enjuague bucal en el depósito del irrigador. No obstante, este paso únicamente lo debemos seguir en el caso de que sea un especialista el profesional que se encargue de llevar a cabo esta recomendación.

Irrigador Dental

Dependiendo de la marca del irrigador en cuestión que optemos por utilizar, es importante conocer que son muchas las boquillas que podemos utilizar de acuerdo a la zona de la boca que se desea higienizar. Antes de aplicarlo, es necesario regular la presión a la que el agua sale proyectada. De este modo, podremos asegurar la correcta salud de nuestras encías en el momento de llevar a cabo el uso de este tipo de herramientas.

Una vez hayamos regulado la presión de las boquillas, se debe colocar la cánula en dirección a la línea de la encía e inclinarlo durante, aproximadamente, 90 grados. Es recomendable empezar desde los molares e ir avanzando a lo largo de toda la encía. Haciendo un especial hincapié en la zona interdental. De esta manera, podremos asegurar los mejores efectos para limpiar la zona entre los dientes.

¿Qué consideraciones conviene tener en cuenta sobre el irrigador?

Si bien es cierto que el uso del irrigador resulta especialmente sencillo y desliza diferentes beneficios para nuestra salud dental, sí que es importante tener en cuenta una serie de elementos que nos ayudarán a optimizar los resultados. Por esta razón, resulta especialmente importante tener en cuenta una serie de cuestiones que debemos seguir para poder ofrecer el mejor resultado posible.

Con el objetivo de evitar molestias, es importante que sepamos regular la presión del chorro de agua. Como ya hemos mencionado anteriormente, es debemos tener en cuenta que el agua a presión puede llegar a ocasionar dolor o molestias en nuestras encías. Por lo que debemos prestar atención a cada detalle que pueda ir surgiendo.

En el caso de que cuentes con llagas o aftas bucales en alguna zona de la cavidad bucal, no se debe aplicar el chorro sobre estas heridas. El agua a presión puede tener una connotación negativa en este tipo de escenarios, a causa del color que originan.

Después de cada uso, además, se debe limpiar la boquilla del irrigador. Es importante que en cada guardado ésta quede completamente limpia, así como vacío el depósito. De este modo, podremos asegurar la vida útil de este depósito.

¿Para quién está pensado el uso del irrigador?

El irrigador puede ser utilizado por cualquier persona que desee amplificar sus rutinas de higiene. No obstante, su uso resulta especialmente indicado en los siguientes casos:

  • Todas aquellas personas que han comenzado con un tratamiento de ortodoncia fija. Especialmente en aquellos casos en los que no estemos acostumbrados a exprimir las posibilidades que se desprenden de la correcta higiene de nuestra boca. La limpieza de nuestros dientes es fundamental y, como consecuencia de la complejidad que se desprende de este tipo de aparatos, es importante maximizar nuestras rutinas de higiene.
  • En el caso de que contemos con pacientes con implantes dentales o con prótesis dentales fijas, el irrigador es una de las mejores fórmulas que existen. Actuando como el complemento perfecto para los cepillos interdentales.
  • Los irrigadores dentales también cuentan con un importante impacto en la higiene de nuestros dientes cuando se sufre de enfermedades periodontales. Entre ellas, la gingivitis o las periodontitis. Nuestros periodoncistas lo incluyen en sus protocolos habituales.

Como se puede comprobar, los irrigadores dentales actúan como una de las mejores fórmulas para asegurar la correcta higiene de nuestra cavidad bucal. Acude a nuestra clínica dental en Madrid, déjate aconsejar por nuestro equipo de expertos, y lleva la higiene de tus piezas dentales a un nivel superior. Además, y gracias a que nuestra primera consulta es completamente gratuita, podrás obtener un primer diagnóstico sin ningún compromiso.

Leave a Reply